Furgoneta Camper vs Minicaravana. ¿Con cuál me quedo?

Ahora que llega el buen tiempo es momento de pensar en escapadas de fin de semana y en las vacaciones de verano. Si los conceptos de aventura y libertad están en tus planes a la hora de disfrutar en familia de vuestro tiempo libre, una furgoneta camper o una minicaravana pueden ser opciones perfectas para vosotros. Pero ¿por cuál decantarse? Unas y otras tienen sus ventajas.

 

Es indudable que la camperización se ha puesto muy de moda. Si preguntas a un furgonetero te dirá que se siente libre como un pájaro. Pero seguro que nadie te ha contado realmente qué supone viajar en una furgoneta de estas características. Así que para despejarte las dudas te vamos a confesar lo mejor y lo peor de ellas para que la decisión de compra sea lo más acertada posible. Lo haremos comparando una de nuestras minicaravana con una camper de dimensiones similares.

 

Las furgonetas camper son vehículos-vivienda a motor que ofrecen mucha autonomía y permiten desplazarte por todo el mundo. Con ellas puedes conducir muchísimos kilómetros y estacionar fácilmente en cualquier sitio. Ahora bien, las furgonetas camper no dejan de ser un vehículo a motor que requieren de un mantenimiento mecánico periódico, tienen un desgaste y comportan una pérdida de valor con el paso del tiempo; hechos que no ocurren con una minicaravana. Éstas segundas sólo necesitan una pequeña revisión de ciertas partes como son los neumáticos. En este sentido, es habitual encontrar caravanas con más de 20 años y en perfecto estado, mientras que difícilmente encontrarás una camper en tales condiciones tan antigua, si es que no han sufrido una reforma integral.

 

Una minicaravana es un remolque de menos de 750kg y, por lo tanto, no precisa matriculación, no requiere seguro obligatorio ni tiene que pasar revisiones periódicas de ITV. Una furgoneta, en cambio, necesita del cumplimiento de todas estas obligaciones, con los gastos asociados que conlleva.

 

En una camper hay armarios, cajones y bolsillos por todos sitios... lo que nos ayuda a ordenar los diferentes enseres. Pero aunque parezca que hay mucho espacio, en realidad no es así ya que contamos con un solo vehículo para todo. Cada elemento tiene que ir medido al milímetro, todo tiene que ser plegable. Dentro de la furgoneta tienes que dormir, vestirte, cocinar, comer, moverte... y guardar todas tus pertenencias, con lo cual para que la atmósfera no sea agobiante sólo puedes llevar lo imprescindible y, sobretodo, ser muy organizado. Con una minicaravana evidentemente también tienes que organizar bien las cosas para convertir tu casa rodante en un lugar confortable. Pero además de todos los armarios y compartimentos de la caravana, cuentas con el coche como soporte para cargar con las maletas. Además, la cocina está en el exterior, liberando espacio interior y permitiendo que puedas cocinar fuera.

 

Precisamente en este sentido, ésta es otra de las grandes diferencias entre una furgoneta camperizada y un remolque teardrop Caretta. Aunque pueda sonar cómico, con una furgo te expones a que las sábanas huelan incluso a huevos fritos y chistorra, por no hablar de los posibles accidentes domésticos tipo vasos de leche derramados. Si te lo tomas con humor y filosofía no pasa nada, pero en una minicaravana esto no ocurre gracias a la cocina ubicada en la parte trasera exterior. En una minicaravana, la cocina es de mayores dimensiones, más cómoda, puedes cocinar de pie y los humos se dispersan en el exterior.

 

 

Ya hemos dicho que las camper son vehículos compactos muy versátiles que llevan adaptado en el interior una vivienda. Pero cuando te instalas en un cámping para luego desplazarte y visitar el entorno o ir de compras al supermercado, te ves obligado a desmontarlo todo y arrancar otra vez con la furgoneta. Una minicaravana implica llegar, desenganchar y ser libre con tu coche.

 

Montar y desmontar la cama a diario es otra tarea cansina. Con tu minicaravana, la cama puede incluso estar hecha y lista para usar desde casa. Y estará disponible en todo momento.

 

 

El aislamiento es otra de las diferencias fundamentales entre un vehículo y el otro. Una camper es un vehículo de chapa pensado para circular, con muchas ventanas, y no aísla del frío ni del calor. Cuando el invierno aprieta, una furgoneta se convierte en un congelador; en verano, en cambio, tu furgoneta será un horno. Nuestras minicaravanas están construidas con paneles aislantes de alta calidad y recubrimiento de fibra (el mejor aislante existente) que mantienen el calor en invierno y el frescor en verano.

 

Si lo que quieres es viajar en familia necesitarás espacio para que puedan dormir varias personas de forma confortable. Una camper permite alojar hasta 4 personas dentro, siempre y cuando el techo de la furgoneta sea elevable. En cambio, con una minicaravana familiar con tienda de techo incorporada pueden dormir hasta 6 personas.

 

 

Por último, pero no menos importante, está la cuestión del precio. Una furgoneta camperizada tiene un coste mínimo de 40.000 €, incluso más. Además, probablemente te obligue a tener un segundo vehículo utilitario para el día a día, cuando no estés de fin de semana ni de vacaciones. En cambio, podrás adquirir una minicaravana por una cuarta parte del precio de una camper. La diferencia es abismal.

 

Como conclusión diremos que todo es cuestión de gustos y formas distintas de disfrutar de tus vacaciones. Sólo tú podrás valorar lo que más te convenga. No cabe duda que ambas opciones te permitirán disfrutar de tu hotel y restaurante sobre ruedas. Pocas cosas existen más divertidas y enriquecedoras que gozar de la libertad que ofrece una casa sobre ruedas.

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